
Carrer de Joaquín Costa, 26
Valencia
Tel. 671 457 169
www.restaurantebasea.com
¿El retorno del rey?
Primero llegó La Comunidad del Anillo. Dos cocineros que se conocieron en la escuela Hofmann de Barcelona decidieron convertir años de aprendizaje, viajes y oficio en un proyecto propio.
Ese proyecto, de nombre Basea se levantó en pleno ensanche valenciano, y aunque nunca ha tenido el altavoz que merece, seguramente porque tampoco han querido, siempre ha estado ahí, con una comunidad de fieles que olvidándose de locales de moda, o cartas de copia y pega, siempre apostaba por buen producto, mejor brasa y una sala a la que siempre se le ha exigido estar al nivel de cocina. Basea nació con la idea de poner en valor la parrilla, algo básico, pero que curiosamente escaseaba en Valencia, al menos con el concepto con el que yo entiendo la brasa. Una carta sencilla, en la que los pescados, sobre todo el rodaballo era su mayor exponente.




Desde el primer momento, y pese a la enorme oferta gastronómica de la zona, siempre tuve la sensación de que Basea podía, y debía, aspirar a más. Había argumentos para ello. Con el paso del tiempo, la cocina fue encontrando su sitio y el apartado cárnico empezó a ponerse a la altura del marino; por momentos, incluso a superarlo. Sin embargo, durante una larga temporada la sensación seguía siendo la misma: sí, pero no. Basea convencía, pero no terminaba de deslumbrar. Parecía tenerlo todo para dar el salto definitivo, aunque ese último paso nunca acababa de llegar.
Fue entonces cuando la comunidad perdió una de Las Dos Torres, y marcó el inicio de una nueva era. Jesús Gor asumió el proyecto en solitario y, con ello, llegaron nuevas ideas, una carta más madura, esos fuera de carta casi obligatorios para cualquier habitual y, sobre todo, una filosofía todavía más clara: dejar que el producto hablara por sí solo. Así comenzaba Basea 2.0. Y, visto con perspectiva, también el camino hacia El Retorno del Rey.








Ese nuevo Basea también obligó a Jesús Gor a asumir el liderazgo absoluto del proyecto. No para convertirse en la cara visible de las guías, las fotografías o las redes sociales, sino para lo que de verdad importa: ser el anfitrión de su propia casa. Porque si te soy sincero, conforme más restaurantes visito, más echo en falta esa sensación de tener a alguien que me reciba, me lea y me conduzca. Que sepa cuándo y qué recomendarme, un “deberías probar esto” o llamarme por teléfono cuando una pieza de carne en concreto aparece por la puerta con mi nombre y apellidos bajo la raza y fecha de sacrificio de la vaca.
Siendo sincero, todavía no lo he visto en sala tanto como me gustaría. Y creo que ahí existe un margen de mejora enorme. Un local de estas dimensiones, con una clientela tan fiel y una propuesta tan personal, pide a gritos esa cercanía que convierte una buena comida en una experiencia memorable. Esa sensación de entrar sabiendo únicamente que has venido a disfrutar y olvidarte, durante un par de horas, de qué pedir, qué beber o incluso qué necesitas. Está claro que existe ese público de sota, caballo y rey. Pero, ¿qué pasa con el otro?

Quiero entender que con el tiempo, esta labor también debe recaer en la figura de “La Montaña” Mikel o del propio Xarly, y es que al igual que la posición del bético Robles está clara, la sala necesita un maestro de ceremonias como dios manda. Porque nadie conoce esa sala mejor que Jesús Gor. Nadie sabe mejor cómo interpretar a quien se sienta en cada mesa. Y si él asume ese papel con la misma naturalidad con la que domina la brasa, pocos clientes tendrán motivos para llevarle la contraria.








Recuerdo que en mi última reseña sobre Basea fui muy claro con el único aspecto que empañaba el conjunto: «Ningún Jesús puede librar ningún día». Hoy no solo me reitero, sino que lo escribo en mayúsculas. Y menos ahora. Porque este ya es tu restaurante. Tu proyecto. Tu visión. Y también tu responsabilidad. Has dado un paso adelante, has mejorado de forma evidente y tienes un objetivo que parece tan claro como ambicioso: convertir Basea en un auténtico templo de la carne.








La nueva brasa, un proveedor más regular que nunca y una selección de producto sencillamente espectacular son la prueba de ello. ¡Qué pena que la cámara de maduración no luzca como merece. Debería ser la primera imagen que viera cualquier cliente al entrar. Bueno, la segunda. La primera deberías ser tú.
Solo por la picaña o por una de sus chuletas ya merece la pena volver una y otra vez. Pero Basea ya no vive únicamente de la carne. Ahí siguen clásicos que nunca fallan, como los tirabeques con romesco, el papadillo o ese ya imprescindible (para muchos) “Burg-kini”. También hay evolución. Ahí está esa boloñesa de carne madurada, una idea magnífica que todavía agradecería una berenjena mucho más fina, o simplemente, una presentación más delicada. Y también ese marisco que aparece con cuentagotas, pero que cuando lo hace rara vez decepciona.








Por mi parte, poco más que añadir. Reconozco que cada visita a Basea ha sido mejor que la anterior y, sin exagerar, las últimas carnes que he comido entre esas cuatro paredes están entre las mejores de Valencia. Especialmente esos cortes que nunca aparecen en la carta porque están reservados para quien sabe esperar el momento adecuado.
Pero una gran chuleta, por buena que sea, nunca convierte un restaurante en un destino. Lo hace todo lo que ocurre antes, durante y después de que llegue a la mesa. La bienvenida, la conversación, la recomendación, el detalle inesperado y esa sensación de estar en una casa donde todo gira alrededor del placer de comer.




Por eso espero que este sea, de verdad, El Retorno del Rey. Que la llegada de Mikel se convierta en esa segunda torre sobre la que sostener un proyecto todavía más sólido. Que Jesús Gor encuentre, por fin, el equilibrio entre la brasa y la sala. Y que toda la Comunidad del Anillo que hoy forma Basea (cocina, sala, proveedores y equipo) deje de ser un restaurante con muchísimo potencial para convertirse en aquello que siempre ha estado destinado a ser.
Porque en El Señor de los Anillos el rey nunca regresó para conquistar la Tierra Media. Regresó para ocupar el lugar que siempre le había pertenecido.
Con Basea ocurre exactamente lo mismo. El trono ya está a la vista. Ahora solo falta sentarse en él.
Fdo: J.R.R. Tolkien encuinarte
➕ Cuando Basea quiere, Basea tiene mucho que decir
➖ JESÚS GOR NO PUEDE FALTAR NINGÚN DÍA
✔ Atreverse a jugar con el cliente, por clasicorro que sea

Basea 2024
Basea 2023
Basea 2020
Basea Restaurant
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