
Carrer de Baix, 42
Valencia
Tel. 618 364 133
Háblame del bar
Quizás no sea un winebar al uso, pero sí un bar con mayúsculas. Pero no un bar cualquiera, sino un muy buen bar que todos querríamos tener debajo de casa, ese bar al que todos quisiéramos acercarnos a picar algo antes de dar por finiquitado el día.
Saludar a Julia (siempre estará en barra pendiente de ti) y posteriormente a Edu, pedirte un vinito, unas tapitas y al día siguiente más. El problema viene cuando te das cuenta que Valencia está tan falto de bares, que según donde vivas, venir a Boucan se convierte en sinónimo de venir a darte un buen festival, tal y como harías en cualquier restaurante, de tomar asiento en alguna de sus pocas mesas bajas y ¡a disfrutar!. Además, a un precio bastante correcto.








Dos pizarras, una de fríos y una de la cocina como tal. El apartado frío es bastante sencillo, donde no faltan la ensaladilla rusa, la sepia con mayonesa, algo de encurtidos y algún que otro plato canónico como los boquerones en vinagre, pero con un rollito diferente a base de apio y jengibre que mejora el concepto de manera notable. Quizás se eche en falta algo de marisco cual Miapi, pero de todos modos, es cuando entra en juego la cocina de Edu cuando te das cuenta de que Boucan, juega en la liga de cosas mucho más sencillas a las que se le intenta dar un poco una vuelta de tuerca.








Los buñuelos de bacalao nunca fallan, como tampoco lo hacen las croquetas de jamón. Quizás pequen de demasiada bechamel y poco tropezón (esto va a gustos), pero tanto el rebozado como la textura son bastante correctos. Algo parecido le pasa a las keftas de cordero. Mira que me gusta el cordero en todas sus formas pero este se me quedó un poco insulso. Esa picada pedía algo de comino, algo más de especia y sobre todo, mucha menos sal. Respecto a la sepia rellena de morcilla y manzana… pues sobra decir que a mí personalmente no me gustan las sepias esas que venden ya tan limpias que parecen plasticurri, pero es que aún así, y pese al relleno estaba bastante insípida. Sin embargo, tanto las albóndigas, como el lagarto y el mogote me parecieron impecables, tanto en sabor como en ejecución, una muy buena manera de terminar si buscas algo más contundente.






Por cierto, y algo que llamó mi atención pese a la buena relación calidad/precio de Boucan… ¿el precio de esa coca de cebolla a 11,50? ¿Sería un error? ¿Sería otro tipo de coca? No sé, pero no me cuadra. Me parece un precio desorbitado viendo el de otros platos mucho más elaborados, contundentes y con mejor producto. Respecto a la bodega, más escueta que en otros winebar, esconde rarezas y vinos algo menos conocidos de algunas pequeñas producciones pero peca de algo super incómodo, y es el hecho de no tener carta física (o una tercera pizarra) que te permita investigar un poco sobre ellos. Si ya es complicado conocer la mayoría de esos vinos, imagínate cuando son cantados de viva voz. De todos modos, para cualquier duda, déjense aconsejar por Julia.






Boucan es un ejemplo de bar que Valencia necesita, y que ojalá en todos los barrios pudiéramos disfrutar de algo similar. No es un bar donde tomarte una caña con unos tristes cacaus o unas bravas congeladas, sino mucho más, hay cocina (Edu es bueno), hay algo de bodega y sobre todo un servicio súper agradable. Una pena que sólo abra cuatro servicios a la semana…
Lo mejor: Ejemplo de bar que todo barrio necesita
Lo mejorable: Meter algo más de producto sería ideal
Lo peor: El horario tan reducido

Boucan Winebar
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