
Calle dels Cavallers, 21
Valencia
Tel. 660 542 602
www.casadaragona.com
Il trono di spade
Alfonso V de Aragón, también conocido como el Sabio, y tras reinar todo lo reinable aquí en España, decide pirarse a Nápoles en 1442 a ponerse tibio de margheritas y marinaras mientras disfruta cada noche en palacio de su película favorita, Come, reza, ama. Vuelta a Valencia y para no añorar aquella cocina decide montar un negocio que le evoque ambas culturas.






Para ello se trae a un par de napolitanos de pura cepa, Vincenzo Pucci y Antonia Sulipano.
“Os estableceré aquí un local, en pleno barrio del Carmen, donde el arte, la gastronomía y la cultura florezca para siempre. Ahora sois vosotros los que debéis mantener mi legado”. Esas fueron las últimas palabras que pronunció el rey mientras coronaba a Antonia y le regalaba sus enormes gafas a Vincenzo. Tras ello, se marchó una vez más a L’Antica Pizzería Da Michele en busca de Julia, su Julia.






Y he aquí, en plena calle Caballeros, Casa d’Aragona, un italiano con raíces napolitanas que ha llegado para convertirse en una referencia de la gastronomía italiana en la ciudad de Valencia. Y desde ya, puedo afirmar que sí, que la cosa pinta bastante bien. ¿Full of guiris? Por supuesto, pero es en lo que se ha convertido el barrio del Carmen así que… Un bonito local, justo al lado de Pepita Pulgarcita (este sitio antes molaba, ¿no?) y con una decoración muy lograda. Quizás la iluminación sea ideal para crear un ambiente más intimo, pero algo escasa para los que nos gusta saber que nos estamos llevando a la boca, y es que hay mesas en las que la vela es tu única fuente de luz.








Sobre la oferta, de agradecer la bodega italiana con bastantes referencias de diferentes zonas para acompañar una carta de comidas que no nos descubre nada nuevo, pero en la que todo está bueno. Una pena que en las diferentes visitas siempre haya habido algo fuera de stock y no se informara al principio. Me quedé con las ganas de probar esas mini pizzas fritas al más puro estilo de Diego Vitagliano o incluso Jà Fritta si no queremos irnos tan lejos, pero que al parecer ya no van a tener, o como algún que otro plato con trufa o similares. El vitello es correcto pero al tonnato le falta fuerza, no sé si mucha o poca pero lo suficiente como para valorar si merece la pena volverlo a pedir. Sin embargo, tanto las bruschettas como los pulpitos son impresionantes. Parece algo muy básico, pero es que el tema del tomate, como en la gran mayoría de sitios de Italia, sobre todo de Roma hacia abajo no tiene comparación. Muy recomendable también la tabla de embutidos y quesos. Obviamente no está a la altura de los productos que Alessandro ofrece en Marghè, pero sin duda está infinitamente mejor que la mayoría de tablas que encuentras por ahí. Una pena que el servicio no explique mucho al respecto una vez llega el surtido a la mesa.








Con las pastas y pizzas, de corte napolitano obviamente, la calidad se mantiene, y es que sorprende que sin especializarse únicamente en una cosa, todo mantenga un nivel bastante elevado y en una zona, que como ya dije al principio, raro será que no seas el único de la zona que hable español, mucho menos, un valenciano fluido.
Lo mejor: Un buen bocado de Nápoles en plena Caballeros
Lo mejorable: Apostar algo más por el producto fresco del día
Lo peor: La acústica y la iluminación en ciertas mesas

Casa d’Aragona
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