Ciro (Valencia)

Carrer de Rascanya, 16
Valencia
Tel. 963 467 807
www.cirorestaurante.es

Un ciro de ciento ochenta grados

En pleno Campanar y muy cerca de la falla L’Antiga, un restaurante que podríamos definir ya como un clásico del barrio y ¿por qué no decirlo? De lo mejorcito de la zona, junto a Alejandro Platero. Bienvenidos (esta vez sí) a Ciro.

Hubo un tiempo en el que yo era muy asiduo de este local, un sitio que me gustaba bastante y que era un oasis de cierta calidad en una zona bastante pobre de ella, pero de la noche a la mañana, por activa y/o por pasiva, todo se torció y tras varios intentos, y reservas confirmadas… Ciro dio plantón. Pero ya tocaba hacer borrón y cuenta nueva y volver a disfrutar de lo que siempre me ha parecido esta casa y que parece mantener el nivel esperado.

Tanto por fuera, como por dentro el local no parece haber cambiado demasiado, un par de salones bastante amplios, donde la decoración (y los colores) quieren darle un toque más informal de los que quizás debería ser el local de Julio e Inés. Gustará más o menos, pero a mí particularmente nunca me ha gustado el tema pizarras con los diferentes menús y su precio, o los diversos refranes “gastronómicos”. Me recuerda a mi época universitaria y los bares de alrededor donde nos poníamos tibios con las cenas de grupo y barra libre de bebida de dudosa calidad. Malas noches en el Pato Mareao y La Vaquería…

Quizás puedan parecer detalles tontos, pero en mi opinión creo que le quita empaque, al igual que a día de hoy seguir encontrándome QR’s, más aún cuando se presenta pegado en una botella de cerveza. Viendo lo que sale de la cocina de Luis, me chirrían hasta la vajilla de ciertos pases, y es una putada porque en Ciro se come bien, incluso muy bien según lo que pidas. Hay producto fresco del día, algo de marisco y alguna que otra sorpresa fuera de carta, algo de agradecer si tus visitas son habituales. No falta tampoco algo de salazón y algún que otro clásico, pero muy bien ejecutado como el buñuelo de bacalao cuyo rebozado es impecable, algo similar a lo que pasa con las frituras o las croquetas.

También hay cabida para platos algo más llamativos como el brioche con blanquet, el trinchat de patatas, morcilla y yema, y buen huevo frito con velo de panceta y trufa que sin ser excelente, cumple a la perfección. Para terminar, un correcto steak tartar y un muy sorprendente entrecot a la brasa. Y digo sorprendente porque tanto por sabor como por textura estaba infinitamente mejor que en muchos otros sitios especializados en carne. Eso sí, vuelve a no gustarme esa pizarra en la que se presenta, mucho menos ese sabayón de mostaza que al igual que en el tartar, resta más que suma. Aún así, un muy buen corte de carne que si mantiene regularidad es un bocado que se convierte en un imprescindible de Ciro. Sobre los postres, yo directamente me olvidaría de ellos, bastante flojos, y optaría por algo de queso o un surtido de huevas.

Como digo, Ciro es una opción a tener siempre en cuenta, más aún si te pilla por la zona. Quizás no hay nada que vaya a cambiarte la vida, pero todo es más que correcto y puede que hasta sorprenda alguna elaboración. Me da rabia que por envoltorio y el concepto en sí, sea una opción muy recomendable para reservas de grandes grupos con lo que ello conlleva. Si coincides con ellos, tanto los tempos como el servicio empiezan a flojear. Por suerte, ahí está en sala, Marian, una todoterreno capaz de defenderse en nueve idiomas diferentes si fuera necesario y siempre manteniendo una sonrisa en la cara.

En definitiva, mejorar detalles del envoltorio haría que Ciro fuera mejor regalo.

Ciro 2022

Lo mejor: Marian, y la propuesta gastro de Julio
Lo mejorable: Hacerlo más restaurante le haría muy bien
Lo peor: La bodega

Ciro Restaurante
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