
Calle d’Almassora, 48
Valencia
Tel. 610 052 100
Ласкаво просимо al barrio!
El otro día conocí un sitio… ¿curioso? No sabría muy bien cómo catalogarlo. La idea me gustó… creo. O quizá no del todo. Sí… pero no. Bueno, no lo sé. A veces siento que quiero ir a comer, y otras hacer una pausa para un café. En fin. Sea como sea…
Te pongo en situación. Una familia ucraniana aterriza en Valencia hace apenas dos años y, contra todo pronóstico, decide abrir una cafetería-bar-restaurante-ostrabar-winebar… justo en la última zona donde nunca imaginarías que un concepto así pudiera tener cabida. El caso es que han levantado un local en la zona de Pont de Fusta, con horario ininterrumpido de 10:00 a 23:00, y un nombre imposible de ignorar: Dino Cebollino. Una grata sorpresa que no sabes si esperabas, pero que, de alguna manera, necesitabas. Además tienen una terraza ideal para buscar esos ansiados rayos de sol de estos días.




El local es pequeño, pero chulísimo: colorido, cuidado al milímetro y con un libro de estilo que debería aplicarse cualquier diseñador. Desde los pictogramas del baño hasta el cartelito para los perros, todo sigue la misma tónica, y le sienta que ni pintado (que bien traído encuinarte…) Bueno, todo menos la carta que merecería mejor diseño. El eslogan vende café, ostras y vino, pero luego abres la carta y… el vino casi juega al escondite. Hay más cócteles y tipos de café de especialidad, muy buenos por cierto, que botellas en la bodega. Y es una pena, porque disfrutar de unos buenos vinos debería ser uno de los motivos para venir a Dino, al igual que las ostras, que estando presentes y habiendo cuatro opciones donde elegir, es el propio servicio quien debería venderlas algo mejor y con mayor información de tipos y calibres, como bien hacen, pese a todo, en Oysters Menorca.








Aunque todo está bueno, y muy bien presentado, algunas raciones resultan escasas para el precio que tienen. ¡Ojo! No estoy diciendo que sea caro, y de hecho esta misma carta en Ruzafa o Ciutat Vella no asustaría a nadie, pero en esta zona no es de extrañar que más de uno se lleve un susto cuando la dolorosa hace acto de presencia. Quizás por ello, un cucharón más de todo en cada ración sería la perfección.




Dino Cebollino mola bastante, y desprende rollazo desde que cruzas la puerta. Quizás aun es demasiado pronto para tener una idea clara del rumbo a tomar, pues me resulta sumamente curioso esa personalidad camaleónica: tanto a las diez de la mañana como a las seis de la tarde puedes tomarte un café de especialidad con una ostra, o una tostada de pez aguja con un Lichi Luna a base de ginebra. Ellos, mejor que nadie, irán entendiendo a su público y, sobre todo, hasta dónde pueden llegar. Yo de momento sí que les aconsejaría que apostaran mucho más por el eslogan que venden, sobre todo por esos vinos que no están, y que sin duda, son siempre el mejor acompañamiento para todo sea la hora que sea.
На щастя!
➕ La propuesta. Tan chula como curiosa
➖ Dino, ¿Dónde está el vino?
✔ Empezar el día con ese café, el curasán y la mantequilla

Dino Cebollino
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