
Calle de Pere III el Gran, 36
Valencia
Tel. 621 374 093
Hype vs Producto
¿Conocéis a Javi Maska y Boukie? Yo tampoco, pero resulta que son dos UGC que junto al equipo de Baovan y Vapor han abierto un nuevo local de kebabs en la ciudad.
Al parecer, y tras una potente campaña de marketing han conseguido que su kebab DURO genere colas considerables en la puerta. Sin embargo, el día que yo fui no había ni Perry. Literalmente. De hecho, la sensación de vacío resultaba casi alarmante. Y es que el espacio tampoco ayuda: no invita a quedarse, no arropa mientras esperas y, desde luego, mucho menos a quienes deciden comer allí, sentados frente a una pared que no devuelve nada. Por suerte, el Berghain de Rosalía sonaba de fondo.




Kebabs con amor. Ese es el eslogan. Otra cosa muy distinta es cómo allí te lo vendan. Lo primero que llama la atención es la escasa oferta… y los precios. No es barato. Sin ir más lejos, un kebab, ya sea de pollo o de ternera, con patatas y una galleta cookie de Oreo roza los veinte pavos. Dicho esto, reconozco que el kebab como tal se desmarca, al menos en parte, de nuestro concepto clásico de kebab y del eterno chascarrillo de “comer dürüm, cagar blandum”. Y, a decir verdad, el de ternera resulta interesante, especialmente por el marinado y por el propio pan, más parecido al naan que al propio dürüm. El de pollo, sin embargo, es bastante más simplón. Y para rematar, hay poca diferencia real de toppings entre uno y otro, lo que acaba diluyendo aún más la propuesta.








Los sides, por contra, ni fu ni fa. El exterior del falafel se fue de madre, quedando excesivamente tostado y poco apetecible. Y los nuggets de kebab, que podrían haber sido algo resultón, se quedan en un quiero y no puedo. Quizá con un tamaño algo mayor y un marinado distinto podríamos estar ante algo interesante. Las patatas, más allá de lo que son, aguantaron sorprendentemente bien el viaje y llegaron bastante crujientes, algo que, tal y como está el panorama del delivery, tampoco es poca cosa.
DURO nace envuelto en una campaña potente, bien ejecutada y perfectamente alineada con los códigos actuales de las RRSS y la Gen Z. Nombre contundente, buen packaging y un eslogan que apela directamente a la emoción. Todo está pensado para generar expectativa, conversación y, sobre todo, colas. El problema llega cuando el ruido se apaga y queda el producto. Porque entonces el kebab tiene que defenderse solo, sin storytelling, sin UGC y sin hype. No es que el producto sea malo, no lo es, pero tampoco parece estar a la altura de la narrativa que lo precede. Y cuando el marketing corre más rápido que la cocina, el riesgo es evidente. El tiempo dirá.
Probarlo lo he probado. Repetirlo es más complicado.
➕ El kebab de ternera quiere decirnos algo
➖ El hype creado les puede pasar factura
✔ El pan no es el típico de Amigo Kebab

DURO Kebab
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