
Plaza del Carme, 25
Mahón, Menorca
De lo mínimo, lo máximo
En pleno corazón del Mercat des Claustre late un mexicano que se empeña en desafiar clichés. Un lugar que hace tres años me sorprendió, que hace dos consiguió enamorarme, y que desde el pasado verano se ha convertido en parada obligada cada vez que piso la isla.




El Mezquite no es un restaurante al uso, sino más bien una taquería de paso: de esas a las que llegas casi por sorpresa (y sin reserva), te sientas, y sales preguntándote si en la isla puede existir un mexicano mejor. Desde hace unos años, Luis Loza y su mujer, Karen, decidieron acercar a Menorca el auténtico sabor de un México sin ornamentos innecesarios, con una propuesta tan sencilla como honesta y en la que la calidad del producto sorprende a más de uno. Los tacos están muy buenos, sí, pero si de verdad quieres entender qué hace diferente a El Mezquite, deberías probar sus tostadas de maíz crujiente. Todas y cada una de ellas, en especial la de atún rojo y langostino es una locura de frescura y sabor.




En esta última visita, parece que han tomado la decisión de limitar el servicio a la terraza y al diminuto (y algo incómodo) espacio frente a la cocina. De esta forma, todo queda mucho más controlado y se evita el incómodo paseíllo de transeúntes que el año pasado cruzaban entre las mesas del salón auxiliar. Me parece todo un acierto y es algo de agradecer. Eso sí, cuanto más lejos me siento de Luis, más noto que me falta algo. Es rollo Javi Cantero y su mochillo, ¡pero a la inversa! Por suerte, ahí entra Karen, y su eterna sonrisa. Ella es medio Mezquite y su presencia resulta casi obligatoria: no solo para dirigir el cotarro de una terraza dividida, sino también para lidiar con esos clientes que se sientan sin turno… y a veces, sin ningún tipo de educación.




Llevo visitando El Mezquite desde el primer día que abrió y, desde entonces, he visto una progresión brutal en su empeño por querer hacerlo lo mejor posible dentro de sus posibilidades. Quizás el espacio y su ubicación hayan sido su mayor lastre; sin embargo, siempre me iba con la sensación de que El Mezquite, con casi nada, era más que muchos otros con todo. Y eso, créeme, es para quitarse el sombrero.
Ya me imagino el verano de 2026, visitándolos en su nuevo restaurante, el que fuera La Caraba, sentado en alguna de las mesas de su espectacular jardín, margarita en mano, y disfrutando aún más, si cabe, de todo lo que el chef Loza tiene para ofrecer.
Larga vida a El Mezquite esté donde esté.
El Mezquite 2024
El Mezquite 2023
Lo mejor: Luis y su cocina. Karen y su cariño
Lo mejorable: ¿Y los cuenquitos de salsa picante?
Lo peor: La educación de cierto tipo de público

El Mezquite. Taquería y Marisquería
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