
Carrer de Martí, 17
Valencia
Tel. 673 669 325
www.instantehenri.com
Mucho ruido y poca sensibilidad (ISO)
Imagina un restaurante que a su vez es una galería de arte. Una galería en la que según la estación del año y conforme van cambiando las fotografías y la temática de las mismas así cambia y mimetiza la cocina y su oferta gastronómica. Suena bien, ¿no?






Pues sí, suena muy bien, y como fotógrafo, estudioso del movimiento Cartier-Bresson, y enamorado de la gastronomía sería algo chulísimo. Piensa en una exposición sobre el trajín de la plaza Jemaa el-Fna bien entrada la noche y mientras tanto, disfrutar de un cuscús, algún que otro tajín y acompañarlo con un siempre reconfortante té con menta. Piensa ahora estar disfrutando de una exposición sobre las favelas brasileñas y de repente encontrarte sobre la mesa un perol de feijoada para acto seguido terminar con una buena caipirinha mientras de fondo…
Samba!
Sempre assim
Em baixo, em baixo, em baixo, em baixo
Sempre assim
Em cima, em cima, em cima, em cima…
Samba (de Janeiro)




Pues bien, todo esto que podría haber sido algo único y que así te lo intentaban vender, ni se ha visto, ni se le espera. Una farsa que por mucho que haya podido cambiar alguna de las fotografías expuestas, la carta siempre ha tirado hacia una cocina birmana, con algo de Ma khin Café, pero poco de Myanmar. Para empezar, los típicos baos, las típicas gyozas, y unas patatas que podrían decir algo más, pero que no dicen absolutamente nada. En cuanto a los principales, algo de carne, algo de pescado y nada de marisco, y digo nada porque llamar “mariscos al wok” y denominar gamba(s) a ese gambón… lo siento pero no. Si hay que elegir, tira de carne y olvídate hasta del pescado birmano, seco como la sequedad.






Instante Henri como sitio está chulo, y como idea de lo que querían ser creo que también, pero cuando después de un año te encuentras no sólo con la misma propuesta tanto en cocina como en las paredes, sino con unos platos que no han ido a más, pues mucho me temo que la filosofía del local se ha perdido por el camino. Todo ha quedado desenfocado, como si trabajaras a F1,4 y ni el efecto bokeh mejorara la imagen, como si aún habiendo suficiente luz decidieras poner ISO 12.800 buscando un ruido innecesario, y cabe recordar que al igual que el grano analógico era maravilloso, el ruido digital es algo que a nadie le gusta.
El local además es frío, ideal para buscar congelados a V8000, pero si coincide que vas un día como hoy donde la calefacción se hace imprescindible, saltarán los plomos y lo único positivo es que seguramente todo el mundo te cante el cumpleaños feliz.
Lo mejor: El leitmotiv pintaba chulo y novedoso
Lo mejorable: Pero se ha quedado en un bluf
Lo peor: Servicio muy flojo. Local muy frío

Instante Henri
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