
Calle Historiador Juan Torres Fontes, 20
Murcia
Tel. 627 656 767
La (larga) espera, merece perfección
¡Hai! grita el Itamae Makoto Himeno desde su barra. ¡Hai! responde su ayudante Silvia Muñoz desde el otro lado. Todos los comensales recibimos el plato prácticamente a la vez, y tras una explicación que requiere subtítulos, empezamos a disfrutar del mejor japonés de Murcia, y el más demandado de España.






Quizás sea cosa del sistema de reservas, un sistema totalmente opaco de cara al cliente y uno de los motivos para que futuros comensales tengan que esperar hasta tres años (no es un error) para conseguir plaza de cara al fin de semana. Algo insólito para un japonés que, pese a sus cinco años de vida, todavía sigue siendo un desconocido para muchos, y que sin embargo, llena todos y cada uno de sus servicios. Todo en Kappou Makoto está bastante cuidado, y aunque el recibimiento no es tan cálido como quisiera, enseguida aparece Silvia, pieza indispensable del restaurante, para mejorar la experiencia de manera notoria. Pero es en cuanto te sientas, y empiezas a analizar un poco el continente, cuando te das cuenta que a Kappou Makoto le sobran una serie de cosas, imprescindibles para un servidor en lugares tan, llamémosle ¿ceremoniales?








Lo primero y más importante sería reducir el número de taburetes, en barras de este tipo, quince comensales es una locura, más aun con tan poco espacio entre ellos. Hasta servir las bebidas resulta incómodo. Lo segundo sería reducir el ruido. Está claro que esto no depende de ellos, pero sí estaría bien limitar el volumen de los teléfonos móviles. Y lo tercero, y en cocinas tan a la vista, no debería notarse ningún mal gesto o mala cara por parte del equipo.

Dicho esto, nos metemos de lleno en un menú omakase compuesto por una serie de platos que sirven de antesala para un final a base de nigiris, algo escasos en número, pero bastante correctos. De esos primeros pases cabe destacar el bonito de Santa Pola, y el sashimi variado. Bocados perfectamente atemperados en los que el atún me resulta soberbio y la textura del calamar excelente, y para nada chicloso. El resto resultan mucho menos originales tanto en lo visual como una vez llevado el bocado a la boca. Makoto corta el pescado, prende la brasa, cocina, adereza cada pieza… y todo eso prácticamente desde cero, y a la vista de todos los aquí presentes, un ritual casi obligatorio en cocinas de este tipo, que sorprende a los rookies, y agradecemos los veteranos.








Con los nigiris, y como era de esperar, llega lo más destacado de la velada. Una pena que sólo disfrutemos de cuatro de ellos y un temaki final que te deja con ganas de más, de ver más producto o por lo menos con la posibilidad de añadir extras para los que queramos una experiencia más completa. Se termina como no podía ser de otra manera con un postre a base de te matcha, totalmente prescindible y que parece más una justificación, que un final de fiesta a la altura de las expectativas. Una pena.




Kappou Makoto puede presumir de ser la barra japonesa más demandada de España, pero quizás por eso y dadas las expectativas creadas, te vas con buen sabor de boca pero también con la sensación de haber esperado algo más, algún plato memorable o que al menos las piezas de nigiri sean mayor, tanto en cantidad como en calidad. Pese a ello, y sólo por vivir en primera persona todo el proceso del itamae, y la profesionalidad de Silvia, bien merece hacerle una visita. Volver ya habría que planteárselo.
Lo mejor: Presenciar un servicio en directo de principio a fin
Lo mejorable: Reducir número de comensales y ruido
Lo peor: El sistema de reservas no es transparente

Kappou Makoto
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