
Carrer del Rosari, 9
Mahón, Menorca
Tel. 606 968 629
www.laguladereilly.com
La conjura de los necios
Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, se le reconoce por un gesto inconfundible: abrir un local de perritos calientes para llevar en pleno Mahón.
Al frente de La Gula de Reilly se encuentran Oriol García (profesor de yoga) y Gloria Higueras (experta en aromaterapia), acompañados, en parte, por sus cuatro hijos. La propuesta es tan sencilla como brillante: un local de comida para llevar especializado en perritos calientes de calidad, ni más ni menos. Simple y real: carne de cerdo 100%, tripa natural, cercanía y una honestidad y humildad que duele. Un proyecto que transmite tanto cariño como el Bar Lemon de Carla y Juanjo.






No hay que olvidar que estamos ante un local de comida para llevar, y como tal, el producto inevitablemente pierde en cuanto cruza la puerta. Es una putada pero también una realidad. Quizás por eso se echan en falta cuatro o cinco mesitas en la terraza donde poder disfrutar de unos perritos recién hechos. Claro que eso también implicaría otra realidad: más público, más jaleo en una cocina mínima y unos tempos difíciles de sostener. Imagino que estarán con tema licencias, pero aun así, estoy convencido de que tarde o temprano llegará. Porque no me cabe duda que La Gula de Reilly, al igual que le ocurrió a Luis Loza con su Mezquite, se quedará pequeño en menos de un año.
De entre todas las salchichas ofrecidas, yo me quedo con la bratwurst acompañada de esa mostaza ligeramente picante y, cómo no, con el menorquín: un auténtico acierto que, gracias a la sobrasada y al queso de Mahón, se convierte en una ganadora absoluta. Una pena que las patatas, tanto las normales como las de boniato no estén a la altura de los hot dogs. Aun así, y pese a ser congeladas, recién hechas consiguen pasar el corte.






Si ya me fascina que haya quienes se lancen a emprender en hostelería sin grandes mochilas económicas a la espalda ni el respaldo de grandes grupos, imagina lo que supone que una pareja se atreva a abrir un negocio de perritos calientes en Menorca. Para mí, quitarse el sombrero. La Gula de Reilly no es solo un take away: es un proyecto familiar, honesto y de calidad que transmite cariño incluso antes de dar el primer bocado. Un lugar que, más que aspirar al éxito, da la sensación de haberlo alcanzado desde el primer día.
Ahh, y tras el perrito, un helado. ¿Dónde? En @deliri_menorca obviamente.
Lo mejor: El proyecto transmite amor a raudales
Lo mejorable: Las patatas no están a la altura
Lo peor: No disponer de unas sillas fuera

La Gula de Reilly
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