La Sentida Bar (Valencia)

Calle de Pere Cabanes, 98
Valencia
Tel. 963 558 500
www.lasentida.es

Propuesta sentida, y con sentido

Hay locales que no necesitan demostrar nada a nadie para dejar claro que son un valor seguro. No tanto por lo que ofrecen, sino por cómo lo ofrecen: cariño, honestidad y una propuesta que, sin querer sorprender, convence y te hace volver.

La Sentida es uno de esos bares de barrio que, pudiendo haberse conformado con continuar la estela de la anterior y conocida Cervecería Los Leones, decidió darle un importante lavado de cara al local y apostar por una mejora considerable de su propuesta, más allá de los almuerzos XXL y del tan necesario, y competitivo menú del día. El resultado es una oferta infinitamente más atractiva desde primera hora de la mañana hasta la noche, con una cocina abierta prácticamente durante todo el día donde cada visita puede quedarse en una simple picaeta o acabar convirtiéndose en una cena en toda regla.

Aunque la carta tampoco pretende demostrar nada a nadie y buena parte de sus platos responden a esas tapas y raciones que uno espera encontrar en cualquier bar de barrio, se dejan ver ciertos detalles que apuntan a querer decir algo más. Ejemplo de ello es un espectacular buñuelo de bacalao sobre titaina que, por precio y sabor, sabe directamente a ganga; unas chacinas que aprueban con nota y unas cocas, que aquí sí, ojalá dijeran algo más. No solo en la combinación de toppings, sino también en su presentación. No te pido que busques un concepto rollo Zalamero, pero sí que les metas algo más de chispa y las conviertas en algo más interesante, y sobre todo, en algo más icónico de La Sentida.

Buenas bravas, muy buen calamar a la andaluza, con un rebozado fino, limpio y nada aceitoso, y unas croquetas más que decentes. Incluso las gambitas al ajillo, pese a no tener ni la presentación (la clásica de barro) ni el punto de cocción esperados, aprueban. Y hablando precisamente de cocciones, llega el plato más flojo de largo: unas patatas recalentadas y un huevo frito cuya yema perdió toda su jugosidad por el camino. Una pena, porque el sabor de la chistorra pedía mejor compañía.

Pese a esos fallos que, dependiendo del plato, pueden llegar a desmerecerlo por completo, La Sentida juega en una liga que últimamente cotiza al alza: la de la honestidad. Precios muy ajustados (recuerden ese buñuelo) y un servicio tan amable como atento. Obviamente, aquí no vas a encontrar un calamar de potera, unas gambas rojas de Dénia o unas kokotxas de merluza fresca. Pero es que tampoco hace ninguna falta. O quizás, en un futuro, sí. ¿Quién sabe?

Lo que sí es cierto, es que aquí no te van a vender lo que no son, no te van a contar películas y, mucho menos, te van a meter la uña. Y viendo cómo está el percal, eso casi empieza a parecer un lujo.

0% Pretensiones. 100% Cariño
Las cocas son una oportunidad perdida

Hay vida más allá de Mistela

La Sentida Bar
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