Maipi (Valencia)

Carrer del Mestre Josep Serrano, 1
Valencia, España
Tel. 963 735 709
www.maipi.es

Maipi no se toca

Durante años, fue mucho más que un bar donde comer bien. Fue refugio, trinchera y punto de encuentro. Un asilo de habituales, valencianistas de barra, y artistas que encontraban entre sus cuadros y fotografías algo difícil de explicar y aún más difícil de replicar: verdad.

Con Gabi y Pilar al frente, aquello funcionaba bajo una lógica tan sencilla como inimitable: producto, honestidad y una hospitalidad que no se enseñaba en ninguna escuela. Una hospitalidad que, eso sí, oscilaba ligeramente según el día… y según cómo hubiera quedado el Valencia CF. Pero ahí residía parte de su encanto. No venías solo a comer, venías a formar parte. Y es que una vez visitabas Maipi por primera vez, te convertías casi de manera automática en un cliente habitual.

La barra, era el escenario. Las conversaciones de los parroquianos, y la televisión de fondo, el hilo musical. Aquí no había storytelling porque nunca hizo falta: la historia ya estaba escrita en cada caña, en cada tapa, en cada gesto. Pero en gastronomía, como en la vida, todo evoluciona. Y cuando Gabi y Pilar anunciaron su jubilación, apareció casi de forma inmediata el miedo entre su clientela . No era solo el miedo a perder un bar. Era el miedo a perder un lugar. A que Maipi se convirtiera en otra cosa. En otro concepto. En otro nombre sin alma. O peor aún: en un “Amigo Kebab” que arrasara con todo lo construido. Pero entonces llegó la noticia. Y con ella, el alivio. El relevo existía. Y no era uno cualquiera: era, probablemente, el mejor posible.

La entrada de Germán Carrizo y Carito Lourenço no solo garantizaba continuidad, sino también respeto. Porque entendieron algo que no todo el mundo entiende: hay sitios que no necesitan ser reinventados, sino protegidos. Y su decisión fue tan valiente como inteligente: no tocar absolutamente nada. Bueno, casi nada. Un comandero electrónico para facilitarles la vida a ellos. Y un cambio de barril, de Cruzcampo a Estrella Galicia, para mejorarnos la vida a nosotros. Fin. Todo lo demás permanece intacto. La barra sigue siendo la barra. El ambiente, el mismo. Y el servicio, ¡hasta más relajado y amable! La verdad es que en una ciudad donde cada semana nace un concepto nuevo con fecha de caducidad, y que rara vez sabe cuidar los negocios de toda la vida, que un lugar como Maipi siga siendo Maipi emociona más de lo que parece.

Cocina de plancha, de vitrina, de producto del día, e incluso esos platos de cuchara que aparecen cuando el cuerpo lo pide. Aquí no hay trampas ni cartón. Tampoco grandes parafernalias. Desfilan quisquillas, gambas, pescado frito… producto que no necesita de exceso de maquillaje sino del punto exacto y del respeto suficiente para no estropearlo. No pueden faltar los grandes clásicos de la casa, como ese ajoarriero que sigue siendo religión, el aguacate relleno, con más público del que parece, y unas huevas de sepia que parecen querer todavía más protagonismo llamando a las puertas de Fierro, el restaurante más gastronómico de la pareja. Terminar con ese lomo alto siempre es un acierto, y es que por más que lo pido, no deja de sorprenderme nunca la regularidad de este corte, en una simple plancha y sin vender humos, brasas, ni maduraciones extremas.

El relevo no ha sido una ruptura, sino un gesto de respeto. Una transición silenciosa en la que Gabi y Pilar parecen seguir presentes en cada detalle, y donde Germán y Carito han entendido que heredar un lugar así no consiste en cambiarlo, sino en saber escucharlo. Maipi no empieza de nuevo… simplemente continúa.

Lo fácil habría sido romper con Maipi.
Lo inteligente ha sido no traicionarlo.
Larga vida a Tándem (Maipi) Gastronómico.

Maipi 2021

Mantener la esencia y el espíritu de un clásico
Relación cantidad/precio de las frituras

Una de las mejores opciones para los lunes noche

Maipi Bar
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