NAP (Valencia)

Carrer de Joaquín Costa, 55
Valencia
Tel. 961 044 671
www.napofficial.com

Nueva Apertura Provisional

Desde su nacimiento en Barcelona allá por 2011, su crecimiento ha ido en auge. Ahora, su desembarco en nuestro Eixample, promete consolidar el idilio valenciano con la masa madre y el cornicione inflado.

Pero la realidad es otra. O al menos, es la sensación que transmite NAP. Porque aunque ya hubo inauguración foodie, y su correspondiente oleada de stories, el local transmite una sensación permanente de provisionalidad. En su web cuesta encontrar rastro claro de la sede valenciana, y cuando llegas, la primera bienvenida es un folio DIN A4 pegado en la entrada anunciando: “Solo pago con tarjeta”. Sin marco, sin diseño, hecho con un bic cristal, que escribe normal… Un detalle menor, sí. Pero la hospitalidad empieza en los detalles.

El espacio es atractivo, eso es innegable. El horno de leña en el centro funciona como tótem y corazón escénico del local, como en la grandes pizzerías de Nápoles. Fuego real. Masa viva. Promesa napolitana. Sin embargo, el continente no termina de sostener el contenido. No hay recepción ni orden aparente. Entras, te sientas donde puedes (o quieres), sin guía ni mirada cómplice por parte de nadie. Algunas mesas están ocupadas por clientes que simplemente toman un café o una cerveza, como si aquello fuese más un punto de paso que un templo pizzero. El tránsito continuo de “glovers” termina de configurar una atmósfera híbrida, a medio camino entre cafetería urbana y base logística de delivery. Ahh, y luego el tema perros. Hubo un momento en el que había más que clientes. Y ojo, que te lo dice alguien que es totalmente pet friendly. Pero una cosa es integrar, y otra diluir.

La carta es corta, como suele pasar en este tipo de locales, lo cual no es necesariamente un problema si hubiera algo más de personalidad detrás. Pido unos entrantes sencillos, correctos, sin épica alguna y unas pizzas de corte napolitano, tan grandes que sobresalen por fuera del plato. La masa cumple: elástica, digestiva, técnicamente solvente. Pero le falta carácter. Le falta ese punto de profundidad que diferencia una pizza buena de una pizza memorable. Comparada con propuestas del mismo perfil como Grosso Napoletano, aquí el sabor se queda un peldaño por debajo. No molesta. No emociona. Simplemente pasa.

Y quizás ese sea el mayor problema de NAP a día de hoy. No hay narrativa. No hay hospitalidad. No hay sensación de estreno ilusionante en una ciudad en la que existen varias opciones similares. Todo parece estar todavía en fase beta. Como si el horno estuviese encendido, pero el proyecto aún no hubiese terminado de fermentar. Pido la cuenta. No llega. Hay que levantarse y pagar en la entrada. Solo con tarjeta, acordaros. Sin despedida. Sin un “¿qué tal ha ido?”. Sin más.

Relación tamaño-precio de las pizzas
Esa falta de hospitalidad napolitana

No se admiten reservas

NAP Pizza
Facebook | Instagram
 

Todas las imágenes tienen copyright

No te pierdas nuestra última entrada

Deja una respuesta