
Carrer de Sant Isidre, 28
Meliana, Valencia
Tel. 961 119 110
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VI Jornadas de cuchara y caza
Como ya viene siendo habitual por estas fechas, toca volver a pisar la huerta, acomodarse en la mesa de uno de los imprescindibles de la zona y dejarse llevar por una de las jornadas más icónicas de la casa.
Si venir a Napicol ya es, de por sí siempre, una apuesta segura, lo es todavía más cuando Chemo desenfunda la escopeta de perdigones, destapa sus tarros de legumbres y pone a borbotear las marmitas para dar forma a su esperada Jornada de Cuchara. La edición de este año, en líneas generales, supera a la anterior. Quizá no hubo un claro ganador, o un plato que eclipsara al resto con fuegos artificiales, pero tampoco hubo inventos innecesarios, como aquella ostra del año pasado. Y eso, lejos de restar, suma. Porque esta vez todo tuvo coherencia. De principio a fin, cada pase respondió a una misma lógica: el uso de la cuchara como hilo conductor, como herramienta y como protagonista. A eso hemos venido. Y eso hemos recibido.




Una chalota rellena de brandada abre el menú con elegancia y precisión. Un bocado sutil que marca el tono de lo que viene después: un recorrido completo, equilibrado y sorprendentemente ligero. Y esa ligereza, tan difícil de lograr cuando se habla de cuchara y de fondos intensos, resulta casi tan importante como el resultado final. Se agradece.
El menú arranca oficialmente con unos cardos delicados acompañados de hamachi, para dar paso a uno de los pases más redondos del día: lengua y carrillera de cordero con guisante lágrima. Profundo, meloso y a la vez armónico. Después bajamos la intensidad con un conejo que, estando correcto, se quedó algo liviano en carácter. El conejo estaba, pero fueron las patatas quienes asumieron el papel protagonista. Y justo antes de adentrarnos en el festival de leguminosas, un pequeño break fuera de carta: caracoles, níscalos y butifarra. Un gran plato incluso para los no muy caracoleros. Tras este impasse, llegó un curioso, y muy conseguido, caldero de fideos i naps, antesala perfecta para la trilogía de legumbres:








-Garbanzo Pedrosillano con col, pelota de perdiz y foie. Gran plato en el que me faltó encontrar con mayor claridad ese foie anunciado.
-Pochas con crestas de gallo al ajillo. Correcto, sin más.
-Lentejas con tinta negra y morcilla de Beasain. Mejores de lo esperado.
Aunque en términos generales soy más de legumbres de mayor calibre, más de garbanzo lechoso, de alubia tipo Judión o de lenteja castellana, he de reconocer que todas se comportaron impecablemente, tanto en textura como en presencia. Cocción precisa, piel íntegra y buen fondo.




Para cerrar la jornada del cuchareo, un notable mar i muntanya a base de cap i pota y callos de bacalao al que se le echó un falta un poco más de ligazón al caldo. Un broche coherente, y que sirve de cierre perfecto para una edición en la que Chemo decidió dejar de lado los fuegos artificiales, apostar por la cuchara en todo momento y jugársela todo a una carta a veces mucho más difícil: el equilibrio.
Nota final (un año más): Napicol sigue sin salir en la guía de los mejores 55 restaurantes de la CV. Tampoco lo hace al final de la guía, donde pone Meliana y donde sí salen algunos locales ya cerrados…
Napicol 2025
Napicol & Forastera & Ronquillo 2023
Napicol 2023
➕ Un menú tan completo como sumamente ligero
➖ Faltó algún pase nivel leyenda
✔ Los guisos de Chemo siempre merecen visita

Restaurante Napicol
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