
Calle del Doctor Serrano, 19
Valencia
Tel. 640 848 935
Insa-dong en la taula
Técnica sobria, producto limpio, sin decoraciones ni neones ni grafitis innecesarios. Mesas de madera, cocina visible, luz cálida, y una cercanía que abraza esa sensación de estar invitado a una cena en casa de unos amigos que cocinan muy bien.
En La Taula de Yoon, Corea se vuelve mediterránea sin perder su esencia. La cocinera Haesung Yoon, quien ya trabajó en Riff y Toshi cocina como quien tiende un puente entre su memoria y este trozo de Valencia que ya siente como propio. En su pequeño local del barrio de Ruzafa, ha conseguido recrear esa cocina coreana humilde y verdadera que se expresa con pocos platos, pero con mucho cariño. Todo fluye con naturalidad, a un ritmo sereno, y con la seguridad de quien sabe que el proyecto lleva años consolidado tanto para la gente de aquí, como para los muchos coreanos que visitan su casa. En sala, Raúl Rivelles aporta equilibrio y pedagogía: explica, acompaña y consigue que el cliente no solo coma, sino que entienda.




Al principio, todo giraba en torno al bibimbap y a aquel divertido ssam set en el que varios platos al centro se convertían en un juego de mezclas donde cada comensal creaba su combinación ideal. Con el tiempo, La Taula de Yoon añadió un segundo apellido, el de Mandu Bar, apostando por los dumplings coreanos como verdaderos protagonistas, junto a alguna que otra novedad. ¿Quién no recuerda aquellos curiosos tteokbokki? Esta nueva temporada marca un punto de inflexión para Haesung Yoon: los mandu se mantienen como parte esencial de la carta, mientras reaparecen viejos conocidos que quizá nunca debieron marcharse… o tal vez sí, para que hoy los recibamos con más ansia. Hablo de los espectaculares buchu japchae (fideos de boniato) y del inconfundible cheese dakgalbi, ese pollo que reconcilia el picante coreano con el confort más mediterráneo.




El cerdo vuelve a ocupar el centro del discurso, esta vez en dos versiones muy distintas. Por un lado, el neng-suyuk con geotgeori, servido frío y cortado en rodajas, correcto en ejecución pero falto de gracia y emoción. Sin duda, el plato más flojo. Por otro, el kimchi samgyup-jjim, un guiso de panceta donde de nuevo todo cobra sentido: intensidad, sabor y ese equilibrio entre grasa, fermento y picante (ojo con este) que define la verdadera esencia coreana.




Aunque la nueva carta de La Taula de Yoon parece más completa que nunca, es cierto que me sigue faltando algo más, algún entrante, o platillos fuera de carta que me obliguen a volver más de continuo. Bulgogi, unos simples kimbap como ya hubo en su día o incluso algo de pescado que no me haga echar de menos ese haemulpajeon que por el momento parece no estar presente. Aún así, puedo seguir afirmando que el sueño hecho realidad en Marzo de 2019 por parte de Haesung y Raul, no es sólo el mejor coreano de la ciudad, sino el más auténtico posible. Esa sonrisa de la cocinera cada vez que te ve entrar por la puerta… no tiene precio.
La Taula de Yoon 2023
La Taula de Yoon 2019
➕ Autenticidad en un ambiente cercano
➖ ¿Y el pescado y/o marisco?
✔ Pillen kimchi casero para llevar

La Taula de Yoon
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