The honest greens (Valencia)

Calle de Pascual i Genís, 15
Valencia
Tel. 931 227 664
www.honestgreens.com

¿Qué cojones es esto?

No me preguntéis el cómo, el cuándo ni el porqué pero la cosa es que una mañana normal, de un día normal acabé entrando en un sitio que parecía normal y que se acabó convirtiendo en una tomadura de pelo, un nuevo éxito de marketing, redes sociales y palabras en mayúsculas que acaban con un punto (.)

I should write this review in english, but… como me da absolutamente igual parecer más cool (guay) y conseguir más followers (seguidores) lo voy a seguir haciendo en español aunque la mayoría de su clientela no entienda ni papa de lo que estoy escribiendo. Total, que aún habiendo gente hasta detrás de los extintores, allá que voy, sin saber muy bien donde me estoy metiendo, y tras varios empujones, saltar por encima de un par de sofás, y devolver un par de bebés que me encontré por el camino a unas madres que estaban sentadas a la otra punta del local, consigo preguntar a una chica como funciona esto. Al parecer, no hay servicio en mesa sino que coges una carta de la entrada, te sacas el C2 de inglés mientras la lees (y la entiendes), y te vas al final de una larga barra a pedir. Allí pagas, te dan una especie de buzzer numérico y con ese aparatito te vas a buscar una mesa a esperar a que te traigan la comanda. ¿Y qué pasa si no hay mesa libre? Pues que te jodes. ¿Y si hay mesa libre pero ocupada con chaquetas u otros objetos? Pues que te jodes igual. Ya, pero y la comida… Tú preocúpate por encontrar un asiento libre aunque sea en un taburete incómodo, de una mesa compartida y con restos de comida del cliente anterior. Lo demás ya se verá, pues es totalmente secundario.

A los tres minutos de reloj llega todo en tropel, cual restaurante chino. Primero, un boniato blandurrio que harían para el día de reyes y que parece estar todavía danzando por alguno de los infinitos boles que abundan en la cocina. Segundo, un hummus insulso a más no poder, con unos crudités jodidamente grandes que en ningún otro sitio han hecho mayor honor a su nombre. Esto no es crudo, esto es irte a la huerta de Meliana, introducir la mano en la tierra y sacar un pedazo nabo para metértelo directamente en la boca. ¡Que poco tacto joder! Ni preliminares, ni una pequeña muestra de cariño… No querías comida real, ¡toma realidad!. Y también a la vez, los principales, o como ellos lo llaman, los “Market Plates”, plato a base de proteína a la que puedes añadir más proteína, una guarnición y una salsa.

Me decanto por el pollo y por la ternera roast beef con chimichurri. Sorprendentemente el pollo está bueno, se percibe algo de brasa, y como era de esperar, todo es muy colorido, parece muy sano, pero te acabas de gastar más de 15 pavos en un plato que llega frío y cuya cantidad y coste es irrisorio. ¿Qué pasa si ahora quiero un postre u otra bebida? Pues que te tienes que levantar e irte a la otra punta del local a la barra de dulces, más conocida como Sweet Corner. ¡Pero ojo! El famoso coste de oportunidad entra en juego… ¿Qué prefieres dejar de lado? ¿Tus pertenencia o tu silla? En un sitio como este, yo lo tengo claro. ¡Huye! No mires atrás.

¿Es esto lo más rentable que puede haber ahora mismo en la ciudad? Pues podría afirmar que sí, y es que no te exagero si te digo que habiendo unas veinticinco personas trabajando (no es un error) las mesas se doblan a velocidad de vértigo y el flujo de gente es constante, desde primera hora de la mañana hasta por la noche. Una verdadera locura que contemplo mientras apuro mi último sorbo de cerveza. Es ahí cuando me doy cuenta que soy el único tolai que toma alcohol mientras come “real” y es que parece ser que aquí lo normal es beber agua de sabores y hacer constantes viajes al dispensador para disfrutar del refill gratuito.

Conclusión: Si quieres comer healthy. (con punto) Real Food. (con punto) y honestly. (con punto) déjate de gilipolleces, modas y su puta madre, vete a Kukla y ponte como un cerdo a base de vegetales si es tu caso, o a tu bar de barrio y su menú del día y apoya la honestidad de verdad (sin puntos, ni comas ni tipografías orgánicas). Y recuerda, la comida real, realfooding o como quieran llamarle no son las modas que te venden hoy en día, sino lo que has comido toda tu vida, de manera equilibrada y metiendo algo de actividad física en tu día a día. Te lo dice alguien que en el 2024 ha comido o cenado fuera de casa 194 días, en 102 sitios diferentes y que se toma una cerveza o copa de vino prácticamente cada día. Mi última analítica sí que es #RealLife

Como detalle final, os adjunto un pequeño fragmento de su carta de desayunos (en español eh). ¿Se puede ser más cool tonto?

The honest greens

Lo mejor: Tienen un horno de brasa Josper
Lo mejorable: No sé muy bien para qué
Lo peor: Amenazan con abrir más locales

The honest greens
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