Toy Ristorante (Denia)

Calle de Fora Mur, 14
Denia, Alicante
Tel. 658 195 862
www.toyristorante.com

All-in

Massimo Sirius Arienti Filleti, comandante de los ejércitos del Norte, general de las legiones Fénix, leal servidor del verdadero emperador Giovanni Mastromarino. Ha llegado el momento, nuestro momento. Sea lo que sea lo que queramos conseguir, es aquí y ahora. ¿Jugamos?

Se llama Toy, en homenaje a la antigua juguetería que ahora da cobijo al restaurante, y es el nuevo “juguetito” soñado que el grupo ha decidido regalar a Massimo y Gio tras su paso por Nomada, donde elevaron la cucina italiana a un grandísimo nivel, pero con el lastre de compartir espacio con un público que quizás no esperaban: clientes que, en muchos casos, y con el maillot marcando merienda, iban simplemente a tomarse un café con vistas en la zona más cool del puerto de Dénia, o a disfrutar de unas muy buenas pizzas y excelentes platos de pasta. Su propuesta tenía nivel, mucho, pero la parte más gastronómica quedaba totalmente eclipsada por un concepto igual de interesante, pero mucho más informal.

En Toy ya no hay excusas. Ahora el tablero es suyo y es aquí donde la cocina de Massimo y el saber hacer de Giovanni dejan de compartir baraja para jugar con sus propias cartas. ¡Hasta el escenario no puede ser mejor! Si durante la obra todo apuntaba a ser “demasié”, ahora que cada pieza está en su lugar solo queda aplaudir la maravilla construida. Una propuesta levantada con todo lujo de detalles, que ni el mejor Lego® de la serie ICONS. Curioso que la climatización del local no esté a la altura de lo que se ve en las vitrinas del mismo.

La copa inicial pedía un antipasto de bienvenida. Y es que, por muy elegante que sea el trago, una espera con algo de sólido en la mesa siempre se agradece. Por suerte, pronto llegaron los primeros bocados del menú Brianza (Lombardia), obra de Massimo, y las copas de Irpinia (Campania) seleccionadas por Giovanni. Aunque no todos los aperitivos salen bien parados visualmente hablando, sí es cierto que resultan sabrosos, sobre todo cuando Mrs. Masa Madre hace acto de presencia. ¡Qué masa, qué maravilla!

Toy Ristorante

Llega el primer pase del menú como tal, el que para el cocinero es “el plato del año”. ¿Está bueno? Por supuesto, y de hecho la ejecución me parece impecable. Pero, sintiéndolo mucho, discrepo bastante de semejante afirmación, sobre todo porque no me considero nuevo probando sus platos. No sé… pienso en la simpleza de aquella coca de dacsa con atún, en la original terrina de pollo envuelto en speck con helado de sus interiores, y, cómo no, en aquella barbaridad de figatell que un día Massimo decidió sacarse de la manga y… vale que no eran tutto verde, pero para mí, sin duda alguna, eran tutto migliore.

Continuamos con el esturión, un viejo conocido en versión 1.2, con un lenguado a la meunière, y con otro, también harto conocido, pero al que no me canso de ver una y otra vez. Hablo del ravioli de gamba roja (de Denia claro), y del que poco tengo que contarte. Pruébalo, de dos en dos. Me fascina el detalle de entrecomillarme en plan puyita ese “a banda” de sus linguine. Deliciosa pasta, punto exquisito, pero insisto… ¿y el a banda? Como principales, una lengua cuyo emplatado pide a gritos una revisión, y dos pesos pesados que, solo con leer el nombre, son como un enroque en el ajedrez: quizá no entiendas del todo el porqué de la jugada, pero cuando te la hacen sabes que el rival o quiere tirarse el moco o realmente sabe a lo que juega.

Obviamente hablo del tortello (tortelloS, para los amigos) de rabo de toro y del risotto a la milanesa con ossobuco. Ese plato sí es viajar a Milán; ese sabor sí es potencia con control. En definitiva, ese conjunto es jugar y ganar, un jaque al rey, a la reina y un insert coin para que la partida nunca rece un Game Over. Si además lo acompañas con un maridaje que te saca de la zona de confort y te transporta a viñedos poco conocidos, la experiencia se multiplica. Pero si hay algo que agradecer, es ese detalle final, por partida doble, que tuvo el maestro Mastromarino… eso sí que fue un auténtico Final… Fantasy.

Ya me imagino volviendo a jugar a Toy, con la partida mucho más rodada, una cocina en la que hasta el más mínimo detalle esté afinado, y cuando todo el elegante servicio de sala haya perdido el miedo escénico, y empiecen a disfrutar de esta juguetería tanto como desde el primer momento parecen haberlo hecho sus game máster: Massimo Arienti y Giovanni Mastromarino.

Ah por cierto, frente a Toy hay una tienda erótica para seguir jugando con otro tipo de toys. El juego acaba de empezar.

Alta cucina italiana en un lugar espectacular
El tiramisú no es mejor que el de Nomada

El risotto, junto a las recomendaciones de Gio

Toy Ristorante
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