
Calle del Pintor Salvador Abril, 22
Valencia
Tel. 657 789 336
www.vapordumplingbar.com
Vapor Exprés
19:42 de un miércoles cualquiera en el barrio de Ruzafa. Ya desde la esquina veo una cola terrible a las puertas del local. ¿Qué pasa? ¿Será la inauguración de una nueva tienda de ropa para la Generación Z o Centennials? No debería. No estamos en los alrededores del Mercado de Colón.
Es Vapor, lo nuevo del equipo de Baovan. Y el hype era cierto. Desde fuera, bien podría decirte que estamos ante una nueva tienda de tartas de queso. Sin embargo, al cruzar la puerta, lo primero que golpea la vista es un blanco nuclear que lo cubre todo, hasta el punto de hacerte dudar si has entrado en otro impoluto specialty coffee, en un quirófano o en un laboratorio clínico. La sensación se intensifica con un aire acondicionado que eriza la piel y un despliegue de instrumental inox que refuerza aún más esa atmósfera aséptica, casi quirúrgica. Todo resulta frío, muy frío y más tratándose de un lugar que vende vapor.




Por suerte, al instante aparece María. Ella es “pure love”, algo de calidez en un sitio que por momentos se siente más frío que el propio hielo. Me explica un poco el funcionamiento, un par de recomendaciones… pero yo, que ya me he quedado con la copla de algo que no he entendido y que sigo sin entender, le digo que traiga uno de cada. ¿Por qué? Porque en Vapor sólo puedes pedir una vez. Sí, una vez. No me preguntéis el porqué, que yo aún sigo dándole vueltas, quizá esté inspirado en algún tipo de escape room lineal en el que no hay marcha atrás, pero yo no lo veo claro Rick. Así que, si te quedas con hambre, me temo que tocará continuar la fiesta en otro local.




Vapor va de dumplings, pero no los de manual, sino esos que en cuanto lees las mezclas piensas: “vale, aquí está la mano de Albert AKA @elcoladorchino”. Y oye, ni tan mal porque cuando la cosa sale bien, se agradece probar cosas nuevas. Los shorompos, esos dumplings de los que todo el mundo habla, están buenos, pero tanto en uno como en otro brilla más el caldo (cocido y leche de coco) que el propio relleno (embutido y gamba). Yo los probé por última vez este mismo verano en Amsterdam, en un sitio especializado y la verdad es que nada que envidiar. Tras ellos llegan los verdaderos protagonistas: los dumplings. Todos ellos. Y todos a la vez. Otro sinsentido que lo único que consigue es que pierdan calor, dejar la masa chiclosa y pegada al papel en la mayoría de ellos, y sobre todo, “obligarte” a comer con el acelerador pisado. Entiendo que el local sea pequeño, que haya cola en la puerta y que la caja tenga que sonar, pero, sinceramente, algunos dumplings llegan casi “deconstruidos”. Y no por creatividad, sino por pura logística.
Dumplings:
01 Curry Calabaza: El más simplón, pero con sabor a todo lo que dice llevar.
02 Parmigiana. Muy bueno, y tal cual morder una parmigiana
03 Pollo Pekín. El mejor presentado, pero la hoisin se come al pollo
04 Almussafes. El más potente de sabor y sin embargo todo equilibrado
05 Cheeseburger. El más flojo hasta en presentación. La gran M hecha dumpling.
06 Pastor. Un viaje japo-mejicano en estado puro






A excepción del de cheeseburger, al que habría que exigirle un poco más de originalidad, el resto de dumplings cumplen, están ricos y además a muy buen precio. El problema llega cuando la masa, que debería ser la verdadera protagonista se convierte en un figurante: apenas la notas, y la parte inferior queda en la vaporera. Ahora bien, ¿y si la masa tuviera voz propia? Piensa en un dumpling parmigiana con masa de tomate, un dumpling negro (con morcilla) para ese shorompo de cocido, o incluso masas teñidas con curry o calabaza en los rellenos correspondientes. ¿Suena a RavioXo? Yo diría que no. Yo diría que suena divertido. Por probar, que no quede… ahí te lo dejo, @elcoladorchino ;)
➕ Concepto chulo que pide updates constantes
➖ ¿Por qué no puedo volver a pedir…?
✔ Los shorompos

Vapor Dumpling Bar
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